Boom de vuelos privados. Por la pandemia, crecen entre Buenos Aires y Punta del Este

Actualizado: 26 ene


A raíz de las dificultades para viajar en aerolíneas comerciales, varias empresas del rubro reportan hasta un 200% más de ventas


URUGUAY.– La pandemia de coronavirus frenó los vuelos comerciales entre diferentes países por varios meses. En Uruguay, una vez que la apertura de fronteras comenzó a flexibilizarse y se permitió el ingreso de extranjeros residentes o con propiedades en Uruguay, la necesidad de movilizarse por aire volvió, pero no así la aviación comercial. ¿La solución? Hacerlo mediante vuelos privados. De esta forma, mientras las diferentes aerolíneas aguardaban para despegar en los hangares, varios aviones más pequeños ya circulaban entre los aeropuertos de Uruguay y Argentina. “La actividad comenzó a repuntar en mayo de 2020. Comenzamos a volar y hasta hoy el incremento fue superior a las épocas prepandemia. En 2021 fue más incluso, hemos volado 200% más que antes, y 2022 sigue siendo así”, aseguró Bettina Bonafina, gerenta comercial en Royal Class, operadores de vuelos privados de Argentina con 20 años de actividad.


Por su parte, la empresa Flyzar, con más de 30 años en el mercado de vuelos privados, reveló que su actividad está por encima del 50% respecto a los meses previos a la pandemia. “Tenemos muchos pasajeros, un promedio de cinco o seis vuelos diarios y hemos llegado a máximos de 10. Me llaman y no tengo disponibilidad. Hay alta demanda”, destacó Felipe Carmona, su director de operaciones. Esta tendencia disparó también la creación de la empresa uruguaya Infinitum Aviation, que en este momento está tramitando sus permisos para comenzar a volar, explicó Ana Gutiérrez, apoderada de la compañía para Uruguay. “Somos tres socios con varios años de experiencia en la aviación. Estamos en Uruguay y abriendo en Brasil. Ofreceremos un centro de servicios en Punta del Este para aeronaves, un taller aeronáutico y una academia de aviación. Además, realizaremos vuelos privados para lo cual le contrataremos aviones a una empresa argentina. También venderemos aeronaves Tecnam, la marca italiana”, detalló Gutiérrez. Cambio de perspectiva Según datos del Aeropuerto de Punta del Este, durante 2021, cuando las aerolíneas comerciales no volaban, la aviación privada movió en promedio un 18% más que en años prepandemia. “En Punta del Este la aviación privada era el 10% del total de pasajeros que pasaban por la terminal. Hoy la proporción subió a 30%, aunque con un 60% menos de actividad total”, aclaró Alejandro Rivero, gerente general. Los precios también son un ítem que comenzó a incidir en el público. Con una escasa oferta de vuelos comerciales y alta demanda, muchos eligieron pagar un poco más y trasladarse en aviones privados. Flyzar, de las más antiguas en el rubro, ofrece siete aviones para todas las categorías y hasta helicóptero. El más chico lleva seis pasajeros y el más grande 14. “En Argentina, alquilarlos cuesta desde US$4900 a US$5200 el más chico, los más grandes cuestan hasta US$15.000 o US$20.000. El jet chico de seis plazas es el que más se alquila y hasta fines de enero tengo todo vendido. Tengo lista de espera. La gente si puede pagar para evitar ir en los (vuelos) comerciales por la pandemia, lo hace”, explicó Carbona. Ese precio incluye servicio de sala VIP antes del despegue; a bordo, en vuelos a Punta del Este que no superan los 40 minutos ofrece snacks, picadas, bebidas y wifi. La empresa posee su propio hangar en el Aeropuerto de Punta del Este y está construyendo el segundo. “Vimos que es necesario y una ventaja del pasajero porque entra el auto y sale con privacidad. La mayoría de los clientes son empresarios argentinos, familias con hijos o grupos de amigos. Nuestro negocio principal es el cliente final pero también atendemos el corporativo”, indicó. Por su parte, Royal Class –cuyo principal destino es Punta del Este (80% del negocio)– cuenta con una flota de ocho aviones con capacidad desde cuatro hasta 14 plazas. El más solicitado es el de cinco asientos a un costo de US$4800 (más impuestos). Además del servicio en vuelo, la empresa tiene el diferencial de operar en Aeroparque, dentro de Buenos Aires y cuenta con hangar y sala vip propios. Sus principales clientes son de perfil corporativo y agregó que la pandemia propició la captación de usuarios. “Aparecieron muchos clientes nuevos que no conocían el servicio y lo eligieron por necesidad. Un 35% de esos pasajeros que volaron por pandemia se quedaron”, dijo Bonafina. Uno de los negocios que comenzó a crecer en esta nueva etapa son los denominados pasajes de «pata vacía». Se trata de los asientos que quedan vacíos cuando el avión debe retornar a Buenos Aires. “Los aviones vienen llenos y acá un broker coloca el asiento para regresar. Se generó un nuevo mercado”, dijo el gerente del Aeropuerto de Punta del Este. Carmona coincide: “Hay demanda por esos vuelos vacíos, los vendemos a un 50% menos”. Por su parte, Royal Class aclaró: “Lo podemos hacer como excepción para burbujas, no mezclamos grupos”.

Fuente: El País (Uruguay)