Uruguay: su receta para desdolarizar al mercado inmobiliario

El Banco Central (BCU) trabaja en desdolarizar el mercado inmobiliario uruguayo. Es por eso que el presidente del BCU, Diego Labat, el vicepresidente, Washington Ribeiro y el gerente de Investigaciones Económicas de la entidad, Gerardo Licandro, mantuvieron una reunión virtual con el presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (Appcu), Ignacio González; el gerente ejecutivo de, Aníbal Durán; el presidente de la Cámara de la Construcción, Diego O’Neill y el director de Estudios Económicos de la Cámara de Industrias, Sebastián Pérez. Tras el encuentro, O’Neill señaló que el objetivo que plantearon los integrantes del BCU es “mejorar la comunicación con el sector empresarial” para “alinear” expectativas de inflación y trabajar en conjunto en la desdolarización de la economía.


Foto: La Nación Argentina

Desde la Appcu señalaron que la idea del BCU es que los inmuebles se vendan en pesos uruguayos o en Unidades Indexadas (UI) a la inflación en vez de en dólares como ocurre actualmente, ya que ello se traslada luego al resto de la economía (vía ahorro en dólares, lo que termina afectando el crédito en moneda nacional).


En ese sentido, O’Neill dijo que uno de los aspectos conversados fue que el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción (Ceeic) pueda “analizar” los precios de la vivienda y qué hay detrás para que se fijen en dólares. Por otra parte, señalaron que para lograr desdolarizar la comercialización de inmuebles es necesario bajar la inflación anual a nivel internacional, es decir debería estar por debajo de 5% ( en los últimos 12 meses fue de 9,12% -a febrero-) y que además se mantenga en esos niveles.


“Estimo que existe un aspecto medular: confianza en el peso para poder cristalizar dicha aspiración del BCU de que los inmuebles se compran y se vendan en moneda nacional”, detalló Durán.


Además, indicó que hay otro aspecto: “ hay una cultura fuertemente arraigada, que determina que el dólar prevalezca en el sentimiento colectivo de la gente (tanto promotor como comprador)”. Para el presidente de la Cámara de la Construcción, más allá del aspecto cultural el sector tiene una “gran dependencia del dólar en una serie de insumos”, en su “mayoría importados” y “eso también tiene un impacto a través de la dolarización de los precios de venta” de los inmuebles.


¿Por qué es mala la dolarización?

En un artículo publicado en la revista En Obra de la Appcu, Licandro dijo que “la dolarización de precios de bienes inmuebles incentiva la dolarización de la economía y, como resultado, afecta el crecimiento de largo plazo”.


“En la medida que las familias tienen como principal motivo de ahorro la compra de bienes inmuebles la dolarización de sus precios genera dolarización del ahorro”, escribió el especialista. “Ese efecto se ve reforzado por un tema que podemos denominar cultural: como todas las cosas de valores elevados que compramos los uruguayos se expresan en dólares (la mayor parte de los bienes durables), somos incapaces de pensar en grandes sumas de dinero en otra moneda que no sea en dólares, lo que hace que todo nuestro ahorro lo pensemos en dólares”, explicó.


Entonces, “la dolarización del ahorro de las familias, que son uno de los importantes aportantes de fondos en el mercado de crédito doméstico, dificulta el desarrollo de crédito en moneda nacional, lo que deja a las empresas uruguayas y a las propias familias sin alternativas de financiamiento al dólar, lo que explica la dolarización del crédito”, señaló el gerente de Investigaciones Económicas del BCU.


La teoría económica señala que la falta de financiamiento en moneda doméstica limita el crecimiento de la economía en el largo plazo. “En el caso de Uruguay hemos identificado que las empresas recurren a muchos cambios en su manejo financiero y de gestión para hacer frente al problema de la dolarización”, indicó Licandro. Son “ineficiencias que terminan afectando la rentabilidad, el tamaño y el crecimiento de las empresas uruguayas, que terminan afectando el crecimiento de la economía en su conjunto”, explicó.





Fuente: La Nación