Siempre termina siendo un buen negocio la compra de un inmueble

El enfoque de los promotores privados de la construcción a propósito del desarrollo de uno de los motores de la economía uruguaya.

«La coyuntura no admite locas pasiones, ni de un lado ni de otro», dijo Anibal Durán, gerente ejecutivo de Appcu.

Previo a la declaración de emergencia santiaria por el coronavirus, la Asociación de Promotores Privados de la Construccion del Uruguay (Appcu) tenía relevadas poco más de 100 obras, en distintas etapas de ejecución, y con la ocupación estimada de unos 30.000 obreros.


«Hemos compartido totalmente la visión del presidente Luis Lacalle Pou y de la ministro de Economía, Azucena Arbeleche, sobre el hecho de mantener encendidos los motores de la economía, en lo posible. De ninguna manera hay que ver incompatibles lo que atañe a la salud con la economía o más llanamente, con el dinero que le ingresa a la gente. Es muy fácil pedir cuarentena obligatoria, cuando quien lo dice siempre tendrá la heladera llena y la posibilidad de pasar afablemente en su casa», reflexionó el gerente ejecutivo de Appcu, Anibal Durán para agregar: «De qué sirve tener a la gente confinada, cuando cientos de miles de ellos no pueden lograr su sustento diario; tal vez no mueran de coronavirus, pero comenzarán con otro tipo de carencias, hambre, otros problemas de salud, sin perjuicio de situaciones depresivas. Hay que mantener un justo equilibrio».


Con el regreso a la actividad, está vigente un protocolo de actuación, acordado por las gremiales patronales y el Sunca, en la órbita del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), que contempla aspectos sanitarios.


«Appcu, en materia de seguridad laboral, es pionera en el sector; desde el año 1993 venimos encarando el tema que es un aspecto complementario de la situación sanitaria que afronta el país», destacó Durán.


A propósito de los plazos de finalización de las obras, indicó que «los promotores siempre prevén en los compromisos de compraventa, aspectos vinculados a la fuerza mayor por situaciones imprevisibles como sucede ahora con el coronavirus».


Consultado sobre la dinámica comercial, el gerente ejecutivo de Appcu sostuvo que «las ventas de inmuebles en esta coyuntura se han ralentizado pero la gente a su vez, ha tomado conciencia y concluye que la inversión en ladrillos es confiable, tangible e inexpugnable».


Dijo además que «los precios oscilarán, los vaivenes del dólar juegan su rol, pero siempre a la larga termina siendo un buen negocio la compra de un inmueble, sin perjuicio del eventual alquiler que se puede lograr en la medida del que compra no sea un consumidor final».

Los promotores privados nucleados en Appcu «son una grey profesional, seria y del metier; no andan especulando con los precios, conocen del negocio y estimo que dichos precios en términos generales se están manteniendo, aunque podrán producirse excepciones, en función de distintos avatares como el comportamiento del dólar».


Tras señalar que el comienzo de una nueva ronda de negociación colectiva en el sector quedará postergada según las versiones que han surgido del MTSS, Durán sostuvo que hay que ponderar varios asuntos. «En primer lugar, la negociación con el sindicato es fluida, con encontronazos, rispideces y desencuentros, pero luego la transacción surge y se llegan a acuerdos. La presente coyuntura no admite locas pasiones, ni de un lado ni de otro. Preservar el empleo debe ser determinante, lo cual no significa que el obrero tenga un salario indigno. Si uno quiere fomentar la productividad en la obra, debe tener gente contenta y bien dispuesta. Seguramente no podrán ganar por debajo de la inflación, a priori, pero de ninguna manera, por encima. Ese es un postulado que la directiva de Appcu ha establecido».


«El principal desafío es lograr una atinada productividad en la obra, productividad que debe empezar por la cabeza de la empresa y de allí hacia abajo. Dice el BID que la principal diferencia entre los países desarrollados y los que no lo son, es precisamente la productividad, que en aquellos juega un rol determinante y por estos lares no la podemos imponer, excepto casos puntuales».


«Hay que seguir afianzando la seguridad en la obra, y tengo la convicción que el mismo ha hecho carne en todos los actores del sector y es un elemento incorporado a la vida cotidiana de la obra», concluyó Durán.




Fuente: El País

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